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miércoles, 7 de julio de 2010

La conchuda fálica





Nada, ni nadie, nunca jamás, hará algo por ella. Primero, porque jamás delega, excepto que, por ejemplo, se esté hundiendo en un crucero y deba pedir un salvavidas; aunque es más probable que rompa a patadas la proa y salga sola con fuertes brazadas. La conchuda fálica tiene un molesto lema: “Nada de lo que puedas hacer por vos misma, se lo encargues a otros”. De modo que lleva una vida sumamente intensa en la que sabe hacer de todo y, claro está, siempre tiene la razón. Una conchuda insoportable, pese a que, no nos engañemos, resulte cómodo recostarse de vez en cuando en ella para dejar que decida y opere en nuestra confusa y desorganizada existencia cotidiana. “Dejá que te lavo yo los platos”, dirá en aparente actitud solidaria. Pero, be carefull, nada es gratis en esta vida, y la conchuda nos hará pagar, tarde o temprano, "el favorcito" con intereses. ¿Cómo? Muy simple, haciéndonos notar nuestra propia pereza e ineptitud de modos sutiles, como quien no quiere la cosa. Mellando día a día nuestro inseguro carácter. Nos insistirá: “En serio: dejá que yo los lavo en un minuto” o, “No, lo hago yo, vos quedáte sentada que tenés una carita de cansada. ¿Te viste las ojeras?”.
También será capaz de organizar nuestra rutinas cotidianas con impune estilo intervencionista: “Si te parece te anoto al chico en tenis, no me cuesta nada, le va a venir bien hacer deporte para tener energía, no querrás que termine aplastadito como vos”. Tal vez para asentarse aún más en su postura, la conchuda fálica se ensaña en especial con las conchudas que acusan tendencia a la inercia y al cultivo de cierto espíritu bucólico. Es por eso que se debe estar muy atenta a su influjo, ya que, fálica como es, tomará el poder ante el mínimo descuido ajeno y, casi como un emperador romano o algún monarca absolutista, lo hará valer a rajatabla. Con su energía desmesurada y sus frases solapadamente descalificatorias, ganará terreno, miles de hectáreas de nuestra personalidad que nunca nos ocupamos de sembrar. Ella logrará transformarnos en uno de esos prisioneros de Platón, pero sometido a su sombra. O, peor, hará que terminemos como la hermana de Bette Davis en el filme Baby Jane, la infeliz criatura a quien la legendaria actriz mantenía encerrada en una habitación.
Un día cualquiera, sus manos moverán las nuestras y será la firme voz de la fálica la que brote cuando movamos la boca, infelices y entregadas, como decadentes chirolitas. Estemos atentas.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Uy qué miedo ser como Bette Davis en Qué fue de Baby Jane? Qué peliculón... ¿Las chicas con cinéfilas?
Matute

Carrie dijo...

Sí, tremandas las minas fálicas así como las mostraron, pero les recuerdo que en la peli q mencionan, sobre el final, la Crawford, o sea la hermanita "sufrida" en silla de ruedas obligada al ostracismo y cenarse un pajarito asado, confiesa una vil mentira de juventú para que la Davis, -amo a esa mala- se sintiera obligada a dedicarle la vida entera. Cosa que hace, de manera no muy amable ok, pero hace.

la negra dijo...

me sentí tan identificada que se me paro!

La Seño Popi dijo...

Sí,señores, yo lo soy!!! En casa, en el cole... y a las conchudas perezosas les viene tan bien que existamos!!!!
Y encima debemos escuchar frases como "por qué no delegás, pedí ayuda..."
Es verdad, no somos amables, no hacemos todo con cara de mujercitas solidarias pero como dijo Carrie: LO HACEMOS.

nora dijo...

Yo soy de las que se apoyan en las fálicas y agradecen que existan!

Adela y Nancy dijo...

Matute, las chicas son cinéfilas. Una de ellas, no conforme con pasar por TEA, tb asistió al Cievyc, la escuela de cine de un personaje inefable llamado Aldo Paparella. Sí, mismo apellido que un peluquero, pero no consta el lazo de sangre. La otra asisitió a los melancólicos ciclos de la Lugones y miró obedientemente todo el cine blanco y negro and technicolour que su madre le inculcó.

Anónimo dijo...

¿Ahhh sí? Yo también pasé por el Cyevic, qué tiempos aquellos. Seguro yo las amaba en secreto como al cine de Subiela...
Matute again

Adela y Nancy dijo...

Qué años gastaste en Cochabamba a metros de Constitución Matute?

Anónimo dijo...

Fue un breve paso, mejor contá el tuyo y qué directores te gustan, ohhhhh
Matute

N y A dijo...

Negraaaaaaaaaaaa

Carrie dijo...

¿No me digan que se están reencontrando con gente del pasado estudiantil, accidentalmente y por blog?
Me encantaaaa. Aprovecho para dejar el siguiente mensaje.
Allá, despuntando los 90, por los pasillos-escaleras de TEA, se escuchaba canturrear esas canciones "sandrinas", en boca de un alumno que imitaba al ídolo de Bánfield. Le decían el Gitano, tenía larga la melena, esbelta la figura, sensual la mirada. Usaba extraños accesorios -recuerdo un cinto muy muy kitsch-, y yo, tan tonta entonces, lo evitaba porque me parecía un poquito grasita. Y eso que el muchacho me recitaba "Rosa Rosa" al oído.
Gitano, humildemente te pido disculpas. Qué arrepentida estoy. Ade, Nancy, gracias por la oportunidad de resarcimiento.

N y A dijo...

Carrie, mmmm de quién hablás?? Más datos de esa época: el Colorado? Tenía una novia rubia, con alq ue estuve en el grupo y no recuerdo el nombre

Carrie de conchuda retrospectiva dijo...

Más datos? Ummm. A mí me parece que no coincidimos en la cursada TEA, porq uds son más chiquitas que yo. Yo asistí en la franja 90-95. El muchacho no era precisamente colorado. Y si tenía novia TEA lo disimulaba muy bien. Yo me pintaba los labios de fucsia y usaba una especie de jopo a lo Elaine Benes, la amiga de Seinfeld.
¿Nos pudimos haber cruzado chicas? Después ya tipo 2003 se armó un club TEa...
saluditos.

N y A dijo...

Mmmm "Club TEA", deo reconocer una cierta atracción/rechazo por ese grupo..¿Pertenecer tendrá sus provilegios?. Quién te dice...