
Ella no está embarazada, no. Ella ya es madre. Apenas tuvo un retraso, lo hizo saber a todas sus amigas. Y exactamente en el momento en que el evatest le dio positivo, ella dio a luz a su verdadero yo: el de ser una conchuda futura mamá. A cada “Qué bueno cuánto me alegro”, ella soltaba unos "Ayyy, sí", de puro éxtasis. Porque esta conchuda re-edita la felicidad del resultado positivo con cada felicitación. Luego, casi inmediatamente después, entre familiares, amigas y colegas, se advertirá cómo alrededor de la futura mamá habitan dos bandos, uno más nutrido que el otro. El que ella adorará es, lógicamente, el Comando Pro-ternura desmesurada, integrado por individuos de ambos sexos que, por ejemplo, la saludarán con un: “¿Y cómo anda la mami?” O mejor: “Y ese bebé cómo se porta, eh?”, tocando siempre la panza con sonrisas idiotas. Pero también la conchuda embarazada, se enfrentará al otro bando, el grupo de gente que luego de haberla felicitado por la noticia no tiene pensado hacer nada más al respecto. Algunos de ellos, tal vez en el nacimiento verdadero o al menos cuando transcurran los consabidos tres meses de gestación, le regalarán un babero, como mucho. A este grupo, la conchuda embarazada lo mirará con recelo, ensañándose en especial con las mujeres que lo integren. Gran parte de sus pensamientos y reflexiones junto al marido -o quien se vea obligado a oírla- serán del tipo descalificatorio hacia ese sector de su círculo. Hará simplificaciones maliciosas como “esas envidiosas" (si no tienen chicos), o "esas insensibles" (si tienen) o "aquellas resentidas" (si buscan el segundo o tercero y no llega). No hace falta aclarar que apenas la criatura nazca, cada una de las vicisitudes habituales, tanto las más insignificantes como las más esperables, serán comentadas hasta el hartazgo. Desde ya, a esta cruzada se sumará ese séquito despersonalizado de familiares y miembros cercanos del grupo pro ternura desmesurada. Las alternativas del recién nacido, serán filmadas y subidas a la web en forma de empalagosos blogs, cuyos links actualizados nos obligarán a enternecernos aún a costa de nuestros principios de libertad e independencia respecto de la conchuda futura mamá. También llevará al chico en su mochilita tipo canguro a cuanto evento para adultos la inviten, sin hacerse cargo de que la presencia de un bebé en un coktail, vernisagge o reunión de conchudas es de lo más inadecuada. Allí, para colmo, solicitará a los presentes que no fumen, que bajen el tono de voz y el volumen de la música, que encierren a las mascotas y que no digan malas palabras. La conchuda embarazada no dejará que surga naturalmente la empatía humana con un inocente. No. Ella cohesionará imponiendo, bajo lugares comunes y frases hechas, una ternura propia de programa infantil, vaciada de sentido, y que saca lo peor de las conchudas no embarazadas como una. No es justo.