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jueves, 20 de mayo de 2010

La conchuda Jefa


Es una bulímica laboral. Y es insaciable. En cuanto a los recursos humanos, nadie va a estar nunca a la altura de sus expectativas. De sus capacidades profesionales comprobadas, la de controladora es la más notoria. Es una directora con alma de empleada ascendida, que vive temiendo un mensaje “de arriba”. No es mística, sólo tiene miedo a la patronal. Elucubra que la llamada fatal, tarde o temprano, la despertará de este agridulce ensueño de ser la jefa. Mientras tanto, se desenvuelve como toda conchuda con algo de poder: mostrándose vulnerable sólo ante seres superiores a ella, tanto moralmente como -por sobretodo- jerárquicamente. Y, lógicamente, se ensaña con aquellos en posiciones débiles, en especial el personal de maestranza. Los denomina como “sub-humanos” u “orcos” y, puesta frente a ellos, nunca recuerda sus nombres o fisonomías, ya que sólo alcanza a visualizar una masa compacta en donde no podrían existir individualidades. El establecimiento en el cual trabaja posee sus cuatro pisos con problemas edilicios. La gerencia financiera pospone la mudanza a un nuevo edificio con emparchados de obra a cargo de empresas subcontratadas que ofrecieron un precio conveniente a cambio -tácito- de restar efectividad en su tarea. Además, los baños de la empresa están frecuentemente tapados. Tampoco se enciende la refrigeración so pretexto de filtros defectuosos y por ende se trabaja en oficinas/baño turco todos los veranos. Claro que en el piso superior, base de operaciones la Conchuda Jefa, se respira otro clima. Su secretario tiene catarro crónico debido a las bajísimas temperaturas del aire acondicionado que ella le hace encender aún cuando afuera haya 18 C. Víctima del escarnio y la sorna de absolutamente todos los empleados que están bajo su comando, a esta conchuda la llaman Eva Brown, Malco y Gorda Pedorra. En la empresa circulan, además, todo tipo de especulaciones sobre cada faceta de su vida, la cual es motivo de hilarantes conjeturas. Se la acusa de cocainómana, cornuda, adúltera, bipolar, sucia, avara y madre abandónica.Su único rasgo de humanidad tuvo lugar una tarde en la que comenzó a circular la amenaza de despidos, bajo uno de los clásicos eufemismos empresariales: reestructuración. Presa del pánico por la posibilidad de quedarse en la calle y volver a vender parcelas en "Cenizas del Pilar", la conchuda jefa decidió tomar la inciativa y adelantarse a los hechos. Pensó en demostrar su liderazgo ante la empresa y ante sus empleados. "Tomar la posta", pensó. Y en su fría mente sintió- es allí donde siente- que eso sería un buen aval anti despido.Escribió una carta dirigida al CEO de la compañía en la que se refería a la importancia del trabajo en equipo y la mística del grupo todo ilustrado con anécdotas de camaradería inexistentes que la incluían. Obligó a firmarla a cada uno de sus empleados con nombre, apellido y DNI. A continuación, llamó a su secretario e hizo que el esbirro la llevara al mandamás de la compañía. Cuando el tipo la leyó, inmediatamente abrió su mano derecha, abolló el papel y la llamó a su interno.-“Graciela: ¿que te pasa? ¿Te volviste escritora ahora? Ya te dije que tu oficina va a cerrar y que vas a quedar a cargo del archivo. ¿Todavía no le dijiste a la gente que pase por recursos humanos buscar su cheque? Hacelo y después subí que te espero. Dale Graciela, tengo que ver la mina que te dije y quiero que me elijas la corbata…

6 comentarios:

Mara dijo...

Son las que se creen dueñas de la empresa y hablan de "nosotros" cuando se refieren a ella. Unas conchudas pelotudisimas, que en su mayoria teminan en archivo como uds. bien dicen o mandadas patada mediante al medio de la calle. Ayyyyyyyyyyyy como me amargan estas conchudasssssssss.

nora dijo...

Las dueñas de este blog son gente piadosa. Le dieron a esta maldita conchuda jefa un final que a las subalternas nos da felicidad. Pero en la vida real... no siempre terminan así las cosas

Mara dijo...

Animo Nora!!! Yo conozco a un par que terminaron peor jijijiji. Lo disfrute mucho jijijiji.

nora dijo...

Mara, tus palabras renuevan mis esperanzas en que estas guachas de las conchudas jefas tengan su merecido. Gracias Totales (lo digo en homenaje a Gustavo Cerati, pobrecito).

Carrie dijo...

Mara, Nora... no es que las quiera contradecir, pero... no me hagan elegir entre subalternas y jefas... Digo, las primeras no son más tragables q las segundas. Es como q me pregunten ¿qué preferís un novio guapo pero desganado en "el amor" o uno hot pero racista?

Anónimo dijo...

hot racista sin vacilaciones!
Laura